Históricamente, el café es una aportación cultural de Europa a partir de que las fértiles tierras de Latinoamérica recibieron el cultivo en 1723 y su producción se convirtió en una deseada mercancía capaz de formar grandes capitales en un tiempo breve. El fervor derivado de su producción afectó a criollos, mestizos y capitalistas extranjeros quienes lo designaron grano de oro (Córdova, 2005).
Evaluación de la fertilidad calidad y sustentabilidad del suelo y salud de los cafetales


